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Grupos reducidos

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Cuerpo y consciencia para niños

 

El objetivo de este trabajo es facilitar la búsqueda de una rearmonización corporal, mental y energética.

 

Trabajando con posturas de yoga, Qi Gong y otras técnicas se actúa sobre la columna vertebral favoreciendo la movilidad sin favorecer la respuesta negativa de contracción sobre una acción violenta. Se actúa principalmente en el equilibrio para trabajar la musculatura profunda de la columna vertebral, y al mismo tiempo se activa el sistema nervioso central y también el simpático. De esta manera hay una estimulación suave y fisiológica de las funciones vegetativas. Se actúa sobre el sistema nervioso, las glándulas endocrinas y la circulación sanguínea.

 

Los ejercicios disociados tanto dinámicos como estáticos y de equilibrio, permiten al niño reequilibrar los dos hemisferios cerebrales y favorecer la comunicación entre ellos.

 

Los ejercicios de recentrado invitan al niño a fijar progresivamente su atención del exterior hacia el interior, a restablecer el contacto con su cuerpo y a pasar revista de sus más pequeños detalles. Deja de ser un arrendatario, y se convierte propietario de su organismo.

 

Este trabajo da las herramientas para individualizarse. El niño deja de dispersarse. Aprende a concentrarse y a vivir con armonía con él mismo.

 

Los ejercicios de relajación incitan al niño a dejarse ir. Inmerso en una corriente de bienestar, se da cuenta positivamente de lo que lo rodea.

 

Está comprobado que buena parte de los niños, incluso los más pequeños, han perdido ya la respiración fisiológica normal. Es por la respiración que el individuo coge, conserva o rehúsa las tensiones. El acto de respirar es el espejo del cuerpo, el reflejo de lo que cada uno vive. La más mínima acción, pensamiento o sensación, modifica inmediatamente el ritmo.

En el campo de las técnicas mentales, la experiencia ha demostrado que éstas están al alcance de los niños y incluso los apasiona, ya que es posible presentarlas como un juego. El mental se educa y se entrena igual  que el sistema muscular. Con la visualización aprenden a imaginar y a soltar su creatividad sin conformarse con modelos conocidos. El niño compone él mismo en su cabeza, imágenes que lo seducen y que le invitan a ir más allá de los límites de su yo.

 

 

Mediante el contacto respetuoso del cuerpo de otro compañero, la gimnasia pasiva y los masajes los niños pueden re-descubrirse. Gracias al efecto espejo, cada uno puede aprender mejor de su propio cuerpo, de sus dimensiones, de su peso y de su volumen (esquema corporal). Estas prácticas enseñan también la dulzura y el control del gesto (coordinación). Valoramos enormemente al niño  por la descubrimiento y el aprendizaje de la aptitud (para hacer el bien), de dar y el placer de recibir de uno u otro niño.

 

El trabajo de todo el curso está adaptado a las características de cada estación, con el fin de equilibrarnos con las leyes de la naturaleza que rigen también el cuerpo humano.